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Mi historia...

Nací en Colombia en los años 80. Soy la menor de 4 hijas, de un padre artista y publicista, y una madre artista de la vida.

Muy joven, sentí el deseo de explorar el mundo y, gracias a la voluntad, el optimismo y la confianza de mis padres, pude vivir una primera experiencia en USA a mis 17 años. Esta experiencia cambió mi vida. Conocí a personas que me inspiraron y sobre todo, me encontré conmigo misma.

De vuelta a mi país, al bajar del avión, recuerdo haber pensado "próximo destino: Francia"

 

Pasaron cinco años durante los cuales estudié administración de empresas. Estos años fueron preciosos. Gracias a las semillas de mis hermanas, mis hadas de nacimiento, conocí el yoga, la meditación, el Reiki y tantas otras prácticas que transformaron mi visión del mundo.

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En el 2005, con la ayuda de mi madre, conseguí los fondos necesarios para viajar a Francia y los utilicé para comprarme un billete de ida. Montpellier fue mi primer nido, me vio aprender mis primeras palabras en francés, entre deporte, amigos, estudios, descubrimientos y... ¡trabajos en bares!

En el 2006, encontré una pasantía en París en marketing e hice carrera en este sector durante casi 15 años. Las reuniones con gente brillante, el mundo de los grandes negocios, la belleza, el lujo me sedujeron por un tiempo. Mis respiros de este ritmo eran mis viajes, con mi equipo femenino de ultimate frisbee o con los amigos.

En el 2013, cansada del "business world" y en busca de sentido, me fui a un viaje por el mundo con mi pareja.. Una experiencia inolvidable, mágica y enriquecedora. Un gran punto de cambio de dirección en mi vida. Cuando me fui, sabía que iba a cambiar lo que hacia : iba a dedicarme o a la educación, o al yoga, o a los niños o a algo en lo que todo esto se mezclara. 

Y fue el embarazo y el nacimiento de mi hijo Aël Luciano lo que lo hizo posible y me dio la fuerza para cambiar. Un punto de cambio profundo en mi vida que me permitió reconciliarme con mi feminidad y conocerme aun mas. Saboreé cada momento del embarazo y el (re)descubrimiento de mi fuerza creativa. El nacimiento de mi hijo sigue siendo uno de los mejores momentos de mi vida. Y sin embargo, no fue obvio sentir que no todas mis elecciones y deseos fueron respetados, sentirme bien apoyada e informada para avanzar siempre serena y en confianza. El postparto fue difícil a pesar del apoyo de mis amigas, mi familia estaba lejos y aún no había descubierto a las doulas.

En ese momento se hizo evidente: el acompañamiento en torno al parto y a la venida de un hijo me parecía esencial. En mi interior

siento que cada mujer, cada bebé, cada familia merece el apoyo suficiente para vivir lo mejor posible esta etapa de su vida. Las herramientas que me fascinan como el yoga, la hipnosis, los rituales son por supuesto de gran ayuda, pero sobre todo es acompañar, escuchar,  respetar y tratar con benevolencia a los futuros y nuevos padres para que ellos encuentren los recursos necesarios para vivir mejor cada etapa en estos momentos vulnerables, mágicos e intensos.

Desde el 2017 honro esta misión que está inscrita en mi nombre: Pilar Izquierdo, un "pilar"del lado izquierdo, el "lado femenino".

Y lo hermoso es que un pilar no puede existir por sí solo. Deseo que mi misión de ser un pilar para lo femenino se materialice con cada familia, cada madre e hijo que tengo la oportunidad de acompañar, junto a otros pilares que sostienen el inmenso templo de la femininidad sagrada en este mundo.

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